Toda teoría del desarrollo concede parte fundamental al juego como elemento facilitador en la adquisición de diversas habilidades en los niños y las niñas; sin embargo, cuando se trata de personas adultas, el juego desaparece de la lista de posibilidades como si por el hecho de no ir al colegio y de tener responsabilidades, no pudiéramos escaparnos a un mundo ficticio donde pesen más la imaginación y la creatividad que la jornada laboral y las responsabilidades diarias.
Los Juegos de Rol, en su versión más simple, son un elemento de Ocio para todos los públicos; en su versión más compleja, son un recurso para el desarrollo de diversas habilidades cognitivas, emocionales y conductuales. Por este hecho, como docente y como aficionada al Rol, me parece fundamental, desmitificarlos y proponerlos como una herramienta básica y necesaria dentro del aula.
Si os interesa la teoría sobre los JdR, en el siguiente enlace encontraréis una presentación en Prezi realizada por mi para un curso de docentes.
Soy de la opinión de que únicamente los que han jugado a Rol pueden opinar sobre él, ya que existen muchos mitos y falsas creencias acerca de esta afición. Por este motivo, pienso que lo más interesante es que os cuente mi experiencia como docente y máster de Rol con chicos y chicas adolescentes.
La primera vez que les propones jugar a rol, la mayoría te ponen caras raras como si les estuvieras hablando en arameo; sin embargo, cuando les explicas que lo que van a hacer es crear una historia y van a interpretarla con la imaginación, en la misma situación de un juego de mesa, la idea les resulta más atrayente. En mi experiencia con jóvenes adolescentes, están hartos y hartas de clases normativas, en las que son meros receptores y replicadores de información, por lo que una actividad distendida, creativa y en la que pueden interpretar personajes, les resulta muy atrayente.
Con los juegos de rol, los chicos y chicas crean una historia propia, practican su creatividad, su imaginación, practican la improvisación. Además puede convertirse en una intensa clase de Historia, y siempre es una clase de Lengua y Matemáticas; Lengua porque al interpretar diversos personajes, tienen que hablar como éstos, no pueden utilizar su propio lenguaje si interpretan a la nobleza en la Edad Media, o a un policía de Nueva York, o a un soldado de la II Guerra Mundial...; respecto a las Matemáticas, el rol está plagado de cálculos mentales y probabilidad. Además, el director o directora de la partida, siempre puede añadir pequeños rompecabezas o juegos de lógica que hagan más interesante la partida.
Otro beneficio de los juegos de rol es que no hay ganadores y perdedores. Los jugadores y jugadoras de rol forman un equipo, cada cual con unas habilidades concretas que enriquecen al grupo. Todos y todas son necesarios para la trama y para el grupo; con lo cual también mejora la autoestima, el trabajo en equipo y la cohesión grupal. Además es un gran contexto para resolver conflictos de manera indirecta, para desarrollar habilidades de negociación y aprender a gestionar las emociones.
Todo estas cosas son las que he vivido como docente-directora. No sólo he podido notar la mejora de las habilidades sociales y relacionales de mis alumnos y alumnas, sino también he reforzado mi relación con ellos y ellas.
Es sin duda una de las actividades más enriquecedoras y necesarias para personas de cualquier edad. 100% recomendable y personalizable a los gustos e intereses del grupo que tengamos delante.



