lunes, 25 de abril de 2016

Volviendo a casa

En ocasiones me impresiona cómo una imagen, un sonido, un aroma... puede evocarte antiguas experiencias y sensaciones. Es justamente lo que me ha ocurrido viendo este cortometraje.

Si eres una chica y has vuelto sola a casa alguna vez a partir de cierta hora, es posible que te sientas identificada con la protagonista.



Una joven se despide de sus amistades y sigue su camino sola hacia su casa. Todo normal hasta que a alguien se le ocurre molestarla (porque hay personas que creen que si una mujer va sola hacia su casa, tiene derecho a molestarla, incluso a insultarla porque no se gira a contestarle. Porque si un hombre quiere hablar con una mujer, ella ha de girarse, sonreír y contestarle).
Es curioso, pero el resto del camino, ves a la chica y sientes una sensación de intranquilidad, de que algo malo va a ocurrir.

Solo es una chica andando por la calle, se cruza con extraños, se oyen voces, su respiración, sus tacones sobre el asfalto... y sientes el peligro y el miedo.

Porque nos han enseñado desde pequeñas que es peligroso ir sola por la calle cuando está oscuro. Te dicen que lleves el teléfono a mano, o que llames a alguien y vayas hablando de camino a casa, te dicen que camines por el centro de la acera para que no puedan empujarte dentro de un portal, te dicen que lleves un spray en el bolso, o un silbato, o que metas tus llaves entre los dedos con el puño cerrado preparada para atacar. A las chicas, no a los chicos.

¿Sentiríamos lo mismo si el protagonista del cortometraje fuese un hombre?


domingo, 17 de abril de 2016

La televisión cambiante

En mi anterior post comentaba acerca del nuevo modelo de televisión que según parece ya está cambiando. He encontrado esta infografía y me parece muy interesante con respecto al tema en cuestión.


viernes, 15 de abril de 2016

¿Algún día Netflix dominará el mundo?

En mi anterior entrada hablaba sobre una serie y su éxito de audiencia, sobre todo a través de plataformas online. Sin embargo, varios días después, leí ciertas noticias en las que se hablaba de que la renovación de la serie estaba en la cuerda floja debido a los malos datos de audiencia. Ante semejante mala noticia, los fans de la serie comenzaron a sugerir que ésta no tenía un formato diseñado para la televisión pública y que quizá alguna de plataforma online, como por ejemplo Netflix, debería hacerse cargo de la serie.

Si echamos un vistazo a la programación actual de la televisión y sus audiencias, Mediaset se lleva la palma con sus realities y sus programas de cotilleo. Mucha gente se queja de estos programas, los acusan de deformar mentes, de crear una cultura de la incultura, de ensalzar a personajes, de fomentar modelos de hombre y mujer estereotípicos y sexistas...

Pero, ¿esto es así de verdad?; ¿son los programas los que deforman mentes o son las mentes deformadas las que producen un programa igual a otro como si de una cadena de montaje se tratara? ¿Es culpa de las productoras o es culpa del público? ¿Se solucionaría esto cambiando de canal?

Ahora directamente podemos no solo cambiar de canal, sino apagar la televisión y encender el ordenador, la tablet o el smartphone, y ver lo que queramos, cuando y dónde queramos. Netflix está cargado de películas, series y documentales. No obstante, no podemos olvidar que actualmente las productoras de televisión también cuentan en su mayoría con una plataforma online desde donde ver también sus programas en diferido.

Se dice que el 49% de los y las jóvenes entre 18 y 34 años utiliza Netflix, ¿dónde está el 51% restante?

Reed Hastings CEO y fundador de Netflix en 2014 ya avisaba de la nueva televisión inteligente: "Dentro de diez años Internet será mucho más rápido y la televisión será más como un iPad gigante colgado de la pared, llena de aplicaciones y con una app store".

No puedo evitar preguntarme, ¿qué ocurrirá con la programación en diez años? ¿Tendremos realmente un nuevo modelo de programación o tendremos lo mismo pero en formato descargable?.

Si la televisión va a depender de nuestra conexión a Internet, no puedo evitar pensar en el Gran Hermano invadiendo mi hogar, quizá no para emitir eslóganes del partido, sino para enviarme notificaciones en función de mis programas favoritos y los intereses de mis amigxs.


jueves, 7 de abril de 2016

El Poder del Pensamiento




Hoy he entrado en mi cuenta de FaceBook personal y uno de mis amigos (de los de verdad, no de esos que cree FaceBook que tengo) había compartido este vídeo en su muro. Admito que no he visto la película, aunque después de ver esto me han entrado muchas ganas... Pienso que tiene mucho que ver con lo que el otro día nos comentaba nuestro profesor de Teoría y Práctica de la Información Audiovisual: El Poder.

¿Quién tiene el Poder? Durante el chat de la clase, tanto mis compañerxs como yo misma, comenzamos un brainstorming acerca de dónde pensábamos que estaba el Poder. Ese Poder que nos educa, que nos habla y nos recuerda acerca de cómo debemos ser, qué nos tiene qué gustar, o cómo está organizado el mundo.

Durante la clase no pude evitar recordar (igual que pasa en este fragmento) al Gran Hermano y a la policía del Pensamiento de la novela 1984 de George Orwell (si no la habéis leído, no sé a qué estáis esperando). Esa figura omnipresente a través de carteles y pantallas de televisión que nunca se apagan y que instruyen acerca de la situación del país continuamente en guerra y del profundo odio que la población ha de sentir acerca de Eurasia o Esteasia (dependiendo del momento) y hacia Goldstein y el partido de la resistencia. Oceanía tiene rivales en todos los lugares y la misión de los ciudadanos y ciudadanas es detectar y denunciar.

Doblepensar... esa facultad para mantener dos pensamientos u opiniones a la vez, consciente e inconscientemente.

¿Quién tiene el Poder de hacernos pensar de una manera determinada? ¿La Sociedad?, ¿La educación que hemos recibido?, ¿Un "ente" deshumanizado creado por lobbies de la comunicación al estilo de un Gran Hermano?, ¿Los medios de comunicación genéricos?, ¿Todos ellos?, ¿Ninguno?... Las posibilidades son infinitas.

Lo cierto es que cuando nos hablan de Poder, tendemos a desarrollar teorías conspiratorias, echamos la culpa al resto del mundo sin pararnos a pensar en que nosotrxs mismxs también tenemos poder. Poder de decisión. Poder para elegir. Poder para actuar y rebelarnos.

La forma en que nos comunicamos, la necesidad de etiquetarlo todo y a todxs... Nuestra manera de ver y enfrentarnos al mundo también tiene Poder y está en nuestra mano utilizar ese Poder con criterio, con responsabilidad, abierta y conscientemente.

Parafraseando al Profesor (Adrien Brody): "Para defendernos a nosotrxs mismxs y luchar para no asimilar este atontamiento en nuestros procesadores mentales debemos aprender a leer, a estimular nuestra propia imaginación, a cultivar nuestra conciencia, nuestro propio sistema de creencias. Todxs necesitamos éstas habilidades para defender, para preservar, nuestras mentes".

La decisión está en cada unx de nosotrxs...