Si eres una chica y has vuelto sola a casa alguna vez a partir de cierta hora, es posible que te sientas identificada con la protagonista.
Una joven se despide de sus amistades y sigue su camino sola hacia su casa. Todo normal hasta que a alguien se le ocurre molestarla (porque hay personas que creen que si una mujer va sola hacia su casa, tiene derecho a molestarla, incluso a insultarla porque no se gira a contestarle. Porque si un hombre quiere hablar con una mujer, ella ha de girarse, sonreír y contestarle).
Es curioso, pero el resto del camino, ves a la chica y sientes una sensación de intranquilidad, de que algo malo va a ocurrir.
Solo es una chica andando por la calle, se cruza con extraños, se oyen voces, su respiración, sus tacones sobre el asfalto... y sientes el peligro y el miedo.
Porque nos han enseñado desde pequeñas que es peligroso ir sola por la calle cuando está oscuro. Te dicen que lleves el teléfono a mano, o que llames a alguien y vayas hablando de camino a casa, te dicen que camines por el centro de la acera para que no puedan empujarte dentro de un portal, te dicen que lleves un spray en el bolso, o un silbato, o que metas tus llaves entre los dedos con el puño cerrado preparada para atacar. A las chicas, no a los chicos.
¿Sentiríamos lo mismo si el protagonista del cortometraje fuese un hombre?
No hay comentarios:
Publicar un comentario