En mi anterior post comentaba acerca del nuevo modelo de televisión que según parece ya está cambiando. He encontrado esta infografía y me parece muy interesante con respecto al tema en cuestión.
Blog para tratar temas relacionados con las narrativas digitales, la educación, la comunicación audiovisual, y sobre cómo todo ello afecta a nuestra percepción del mundo.
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domingo, 17 de abril de 2016
viernes, 15 de abril de 2016
¿Algún día Netflix dominará el mundo?
En mi anterior entrada hablaba sobre una serie y su éxito de audiencia, sobre todo a través de plataformas online. Sin embargo, varios días después, leí ciertas noticias en las que se hablaba de que la renovación de la serie estaba en la cuerda floja debido a los malos datos de audiencia. Ante semejante mala noticia, los fans de la serie comenzaron a sugerir que ésta no tenía un formato diseñado para la televisión pública y que quizá alguna de plataforma online, como por ejemplo Netflix, debería hacerse cargo de la serie.
Si echamos un vistazo a la programación actual de la televisión y sus audiencias, Mediaset se lleva la palma con sus realities y sus programas de cotilleo. Mucha gente se queja de estos programas, los acusan de deformar mentes, de crear una cultura de la incultura, de ensalzar a personajes, de fomentar modelos de hombre y mujer estereotípicos y sexistas...
Pero, ¿esto es así de verdad?; ¿son los programas los que deforman mentes o son las mentes deformadas las que producen un programa igual a otro como si de una cadena de montaje se tratara? ¿Es culpa de las productoras o es culpa del público? ¿Se solucionaría esto cambiando de canal?
Ahora directamente podemos no solo cambiar de canal, sino apagar la televisión y encender el ordenador, la tablet o el smartphone, y ver lo que queramos, cuando y dónde queramos. Netflix está cargado de películas, series y documentales. No obstante, no podemos olvidar que actualmente las productoras de televisión también cuentan en su mayoría con una plataforma online desde donde ver también sus programas en diferido.
Se dice que el 49% de los y las jóvenes entre 18 y 34 años utiliza Netflix, ¿dónde está el 51% restante?
Reed Hastings CEO y fundador de Netflix en 2014 ya avisaba de la nueva televisión inteligente: "Dentro de diez años Internet será mucho más rápido y la televisión será más como un iPad gigante colgado de la pared, llena de aplicaciones y con una app store".
No puedo evitar preguntarme, ¿qué ocurrirá con la programación en diez años? ¿Tendremos realmente un nuevo modelo de programación o tendremos lo mismo pero en formato descargable?.
Si la televisión va a depender de nuestra conexión a Internet, no puedo evitar pensar en el Gran Hermano invadiendo mi hogar, quizá no para emitir eslóganes del partido, sino para enviarme notificaciones en función de mis programas favoritos y los intereses de mis amigxs.
Pero, ¿esto es así de verdad?; ¿son los programas los que deforman mentes o son las mentes deformadas las que producen un programa igual a otro como si de una cadena de montaje se tratara? ¿Es culpa de las productoras o es culpa del público? ¿Se solucionaría esto cambiando de canal?
Ahora directamente podemos no solo cambiar de canal, sino apagar la televisión y encender el ordenador, la tablet o el smartphone, y ver lo que queramos, cuando y dónde queramos. Netflix está cargado de películas, series y documentales. No obstante, no podemos olvidar que actualmente las productoras de televisión también cuentan en su mayoría con una plataforma online desde donde ver también sus programas en diferido.
Se dice que el 49% de los y las jóvenes entre 18 y 34 años utiliza Netflix, ¿dónde está el 51% restante?
Reed Hastings CEO y fundador de Netflix en 2014 ya avisaba de la nueva televisión inteligente: "Dentro de diez años Internet será mucho más rápido y la televisión será más como un iPad gigante colgado de la pared, llena de aplicaciones y con una app store".
No puedo evitar preguntarme, ¿qué ocurrirá con la programación en diez años? ¿Tendremos realmente un nuevo modelo de programación o tendremos lo mismo pero en formato descargable?.
Si la televisión va a depender de nuestra conexión a Internet, no puedo evitar pensar en el Gran Hermano invadiendo mi hogar, quizá no para emitir eslóganes del partido, sino para enviarme notificaciones en función de mis programas favoritos y los intereses de mis amigxs.
jueves, 7 de abril de 2016
El Poder del Pensamiento
Hoy he entrado en mi cuenta de FaceBook personal y uno de mis amigos (de los de verdad, no de esos que cree FaceBook que tengo) había compartido este vídeo en su muro. Admito que no he visto la película, aunque después de ver esto me han entrado muchas ganas... Pienso que tiene mucho que ver con lo que el otro día nos comentaba nuestro profesor de Teoría y Práctica de la Información Audiovisual: El Poder.
¿Quién tiene el Poder? Durante el chat de la clase, tanto mis compañerxs como yo misma, comenzamos un brainstorming acerca de dónde pensábamos que estaba el Poder. Ese Poder que nos educa, que nos habla y nos recuerda acerca de cómo debemos ser, qué nos tiene qué gustar, o cómo está organizado el mundo.
Durante la clase no pude evitar recordar (igual que pasa en este fragmento) al Gran Hermano y a la policía del Pensamiento de la novela 1984 de George Orwell (si no la habéis leído, no sé a qué estáis esperando). Esa figura omnipresente a través de carteles y pantallas de televisión que nunca se apagan y que instruyen acerca de la situación del país continuamente en guerra y del profundo odio que la población ha de sentir acerca de Eurasia o Esteasia (dependiendo del momento) y hacia Goldstein y el partido de la resistencia. Oceanía tiene rivales en todos los lugares y la misión de los ciudadanos y ciudadanas es detectar y denunciar.
Doblepensar... esa facultad para mantener dos pensamientos u opiniones a la vez, consciente e inconscientemente.
¿Quién tiene el Poder de hacernos pensar de una manera determinada? ¿La Sociedad?, ¿La educación que hemos recibido?, ¿Un "ente" deshumanizado creado por lobbies de la comunicación al estilo de un Gran Hermano?, ¿Los medios de comunicación genéricos?, ¿Todos ellos?, ¿Ninguno?... Las posibilidades son infinitas.
Lo cierto es que cuando nos hablan de Poder, tendemos a desarrollar teorías conspiratorias, echamos la culpa al resto del mundo sin pararnos a pensar en que nosotrxs mismxs también tenemos poder. Poder de decisión. Poder para elegir. Poder para actuar y rebelarnos.
La forma en que nos comunicamos, la necesidad de etiquetarlo todo y a todxs... Nuestra manera de ver y enfrentarnos al mundo también tiene Poder y está en nuestra mano utilizar ese Poder con criterio, con responsabilidad, abierta y conscientemente.
Parafraseando al Profesor (Adrien Brody): "Para defendernos a nosotrxs mismxs y luchar para no asimilar este atontamiento en nuestros procesadores mentales debemos aprender a leer, a estimular nuestra propia imaginación, a cultivar nuestra conciencia, nuestro propio sistema de creencias. Todxs necesitamos éstas habilidades para defender, para preservar, nuestras mentes".
La decisión está en cada unx de nosotrxs...
jueves, 31 de marzo de 2016
Ministéricos Unidos: Fandom y Compromiso
Actualmente me encuentro leyendo el libro de Henry Jenkins "Cultura Transmedia" y entre los muchos ejemplos que me vienen a la cabeza, no he podido evitar pensar en lo que me parece un gran ejemplo de lo que Jenkins denomina "compromiso mediático", la serie "El Ministerio del Tiempo".
Para quien no la conozca, la serie (española) trata acerca de la existencia de un Ministerio secreto dentro del Gobierno español; el ministerio del tiempo, que se ocupa de mantener la historia de España tal y como se conoce. Para ello, se vale de equipos (o patrullas) formados por varias personas con habilidades diferentes y complementarias que viajan a través de las puertas del tiempo custodiadas en un edificio del centro de Madrid. La patrulla protagonista de la serie son Amelia (la primera universitaria española de la historia), Julián (un sanitario de urgencias del Madrid actual) y Alonso (un soldado de los tercios de Flandes).
La serie, emitida en La 1, eligió los lunes a las 22:00 como día y hora de emisión. Una franja difícil si tenemos en cuenta los diversos programas y series que se emitían ya en ese momento, desde hace más tiempo y con un público fiel. De hecho, durante prácticamente toda la emisión de la primera temporada, su renovación peligró debido a la baja audiencia objetiva. Sin embargo, EMDT vivió un hecho que es similar, aunque en menor medida, al que vive otra serie actual, Juego de Tronos; y es que el volumen de público que visionaba la serie a través de Internet o a través de descarga, era muy superior a la televisiva.
EMDT se ha convertido en uno de los proyectos transmedia más ambiciosos de la televisión española. A través de FaceBook, Twitter, Tumblr y la propia plataforma de RTVE pronto se organizaron grupos que solicitaban desde la renovación de la serie, a mucha más información acerca de los personajes y la historia, hasta compartición de material "fan made" sobre la serie. Todo esto favoreció la creación de "Ministéricos Unidos"; una comunidad cuyo referente es una serie de televisión, pero en la que no sólo se comparte información sobre los personajes de ficción, sino información veraz y auténtica sobre la historia de España. Este hecho, no sólo favorece el aprendizaje y difusión de la cultura; sino que exige un nivel de calidad a la serie superior al de muchas otras, por el simple hecho de basarse el hechos verídicos. Así es que los creadores de la misma, han ido elaborando otra serie de plataformas alrededor de la serie para ampliar, desarrollar y contactar con los y las fans, como son el programa online "los archivos del ministerio", la miniserie "Tiempo de valientes", las quedadas ministeriales, la impresión de diplomas de ministéricos...
Ya veis que EMDT es un gran ejemplo de lo que Jenkins comenta acerca del fenómeno fan y el compromiso (líder entre el público que habita el grandes ciudades, entre estudiantes universitarios y la segunda oferta más vista entre personas adultas de 45 a 64 años), así como de lo que es hoy en día la cultura transmedia, algo que traspasa los límites de la narración haciendo partícipes a los propios seguidores a través de diversos medios y plataformas, en este caso, las redes sociales y que además, se está haciendo desde España. ¿Qué más puedo decir? Pues que... ¡Yo también soy ministérica!
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