viernes, 15 de abril de 2016

¿Algún día Netflix dominará el mundo?

En mi anterior entrada hablaba sobre una serie y su éxito de audiencia, sobre todo a través de plataformas online. Sin embargo, varios días después, leí ciertas noticias en las que se hablaba de que la renovación de la serie estaba en la cuerda floja debido a los malos datos de audiencia. Ante semejante mala noticia, los fans de la serie comenzaron a sugerir que ésta no tenía un formato diseñado para la televisión pública y que quizá alguna de plataforma online, como por ejemplo Netflix, debería hacerse cargo de la serie.

Si echamos un vistazo a la programación actual de la televisión y sus audiencias, Mediaset se lleva la palma con sus realities y sus programas de cotilleo. Mucha gente se queja de estos programas, los acusan de deformar mentes, de crear una cultura de la incultura, de ensalzar a personajes, de fomentar modelos de hombre y mujer estereotípicos y sexistas...

Pero, ¿esto es así de verdad?; ¿son los programas los que deforman mentes o son las mentes deformadas las que producen un programa igual a otro como si de una cadena de montaje se tratara? ¿Es culpa de las productoras o es culpa del público? ¿Se solucionaría esto cambiando de canal?

Ahora directamente podemos no solo cambiar de canal, sino apagar la televisión y encender el ordenador, la tablet o el smartphone, y ver lo que queramos, cuando y dónde queramos. Netflix está cargado de películas, series y documentales. No obstante, no podemos olvidar que actualmente las productoras de televisión también cuentan en su mayoría con una plataforma online desde donde ver también sus programas en diferido.

Se dice que el 49% de los y las jóvenes entre 18 y 34 años utiliza Netflix, ¿dónde está el 51% restante?

Reed Hastings CEO y fundador de Netflix en 2014 ya avisaba de la nueva televisión inteligente: "Dentro de diez años Internet será mucho más rápido y la televisión será más como un iPad gigante colgado de la pared, llena de aplicaciones y con una app store".

No puedo evitar preguntarme, ¿qué ocurrirá con la programación en diez años? ¿Tendremos realmente un nuevo modelo de programación o tendremos lo mismo pero en formato descargable?.

Si la televisión va a depender de nuestra conexión a Internet, no puedo evitar pensar en el Gran Hermano invadiendo mi hogar, quizá no para emitir eslóganes del partido, sino para enviarme notificaciones en función de mis programas favoritos y los intereses de mis amigxs.


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